Muy difícil resumir mi experiencia en Cañabota. Difícil porque fue tan gratificante, llena de sabor y con un trato de alto nivel que me es complejo de resumir.

El local de Juanlu Fernández se encuentra en la calle José Gestoso esquina con Orfila. Abierto desde el 11 de octubre con «todo vendido» desde su apertura. Local pequeño a la vez que abierto, pocas mesas divididas en mesas altas y bajas. Las bajas están pegadas a donde el equipo de Juanlu, y él mismo, va preparando los platos en las planchas, freidoras o en la parrilla. Justo en la entrada puedes ver el genero del día en una hermosa vitrina pescadera.

Iba un poco escéptico por mi alergia al pescado. Juanlu me tranquilizó con una gran variedad de platos con mariscos y moluscos. Nos dejamos guiar por él durante todo el almuerzo, da gusto un dueño tan implicado en su negocio y en sus clientes. Buena carta de vinos. Almorzamos con un vino blanco afrutado Tuvi.

Lo primero que probamos fue la ostra especial a la parrilla con mantequilla. Más carnosa, color marfil y de sabor intenso.

Pasamos a unas puntillitas fritas, con muy poca grasa acompañada de un alioli suave. Aquí podemos ver una muestra de la calidad del local si lo comparamos con otros. Las puntillitas con un tono claro, sin soltar ni una gota de aceite, con una masa muy fina y con un sabor sublime.

Ahora el turno de uno de los mejores platos que he probado. Tartar de quisquilla. Otro puñetazo encima de la mesa en forma de tapa de alto pedigrí. Sabor moderno, simple y a la vez complejo. De muy alto nivel.

Teníamos ganas de guiso y probamos el de choco de trasmallo con níscalo. Pude ver como preparaban el plato y comprobé in situ la clase de productos que maneja Cañabota. Recuerdos de guisos de toda la vida, de las clásicas papas con choco de tu madre, acompañada con una seta insuperable.

Yo no podía irme sin probar el Gambón con acelga y salsa de manitas de cerdo. Y acerté de lleno. Un acierto en acompañar al gambón, que de por sí solo estaba exquisito, con ese guiso que a mi particularmente me apasiona. Mi pareja pudo probar el pez limón a la bilbaina con pimiento picante y seco.

Salí de Cañabota con la sensación de haber tenido una de las mejores experiencias gastronómicas de mi vida. A los amantes de la gastronomía debe ser un sitio de referencia. Se convertirá en lugar de peregrinaje para los amantes del pescado.